SIMBOLOGÍA

•  Círculo

Pitágoras simbolizaba todos los acontecimientos del Universo, incluidos los del hombre tanto en el plano material como el espiritual, con un círculo.

El círculo es un símbolo muy antiguo. Es el elemento geométrico perfecto y representa lo Absoluto, sin principio ni fin, lo inmanifestado que contiene las potencias de toda forma. Significa unidad, totalidad, plenitud. Es símbolo de la vida plena, sin carencias. Entre los chinos la figura circular está asociada al cielo y se le atribuye valor numérico nueve. En el antiguo Egipto, era un emblema del "eterno ciclo", representando la naturaleza cíclica y eterna del universo, (desde el Uno hacia el Uno), significado posteriormente adaptado por los gnósticos, cabalistas y alquimistas. En algunos escritos se presenta bajo la forma de una dragón, el "dragón alquímico", o Ouroboros.

•  Triángulo

El triángulo equilátero es usado como símbolo de la inteligencia superior y representa los tres atributos divinos: Fuerza, Belleza y Sabiduría. Se refiere a las tres potencias o fuerzas que hacen posible la manifestación del universo, que se resumen como acción positiva o impulsora, negativa o receptora y neutra o conciliadora. El reflejo psicológico de estas tres potencias lo encontramos en el ser humano como intelecto, sentimiento y voluntad. También como lo mental, lo emocional y lo instintivo. Los nueve eneatipos del eneagrama se dividen en tres grupos triples que van a indicar de dónde nace la fuerza de la compulsión en cada tipo: tres eneatipos mentales, tres emocionales y tres viscerales. En cada grupo, a su vez, encontramos un tipo extrovertido, uno introvertido y otro neutro.

Sin la acción de la fuerza neutralizante, la fuerza activa y la fuerza pasiva se oponen indefinidamente. Nuestra visión del mundo deviene entonces polar y nuestra existencia viene marcada por la fuerza y tensión antagónica de los contrarios. La creación depende de la acción armónica de estas tres fuerzas. El ser humano en su estado de conciencia ordinaria-oscurecida ignora la existencia de esta tercera fuerza. Un acto de creación es el resultado de la unión de estas tres fuerzas donde la fuerza neutralizante se convierte en la fuerza activa del acontecimiento siguiente dando lugar así a la cadena universal de manifestación.

La alquimia indica que la creación tuvo lugar por la interacción de tres principios: el azufre, el mercurio y la sal.

Las tres leyes universales fundamentales que regulan toda manifestación son:

  1. La ley de la unidad : todo surge y tiende a la unidad , porque lo creado lleva un su interior la semilla de su creador.
  2. La ley de la correspondencia : como arriba, así es abajo . El universo y, por consiguiente, el ser humano, es un holograma. La parte contiene el todo.
  3. La ley de semejanza : lo semejante se atrae . Es un principio electromagnético que no se refiere a la polaridad, sino a la vibración.

La aplicación psicológica de estos tres principios, de una forma muy sucinta, nos dice que todo pensamiento guarda la esencia de su pensador; toda acción es un reflejo del motor que la generó; a nuestra vida atraemos aquello que deseamos o, lo que es lo mismo: construimos el mundo según nuestra particular percepción de las cosas.

Según Gurdjieff, el ser humano posee tres centros motores: el intelectual, el emocional y el instintivo. Este último lo dividía a su vez en instintivo básico, sexual y motor.

La integración de los tres centros en la persona, es uno de los objetivos principales que persigue el trabajo con el eneagrama. Encontrar un equilibrio entre las cosas que sentimos, pensamos y actuamos, es crucial para el desarrollo y madurez del ser humano.

•  Hexagrama

El hexagrama, en conjunción con el círculo, se refiere a la ley del 7 o ley de la octava. Si dividimos 1 entre 7, encontramos el 0 como unidad, y una serie de seis dígitos decimales: 0,142857… Asimismo, si consideramos que la unidad viene representada por el círculo y dividimos los 360 grados que tiene el círculo entre 7, volvemos a encontrar los mismos dígitos como decimales: 51,428571... La suma de las seis cifras que se repiten periódicamente (1+4+2+8+5+7) da 9.

Según Gurdjieff, en toda manifestación de las cosas existe una discontinuidad ordenada, como ocurre en la escala musical. En esta sucesión existen puntos donde el sistema recibe influencias “exteriores”, en concordancia con los intervalos de medio tono si-do y mi-fa. Sin estas aportaciones “exteriores” no hay evolución posible y el proceso se repite sin avance. Esta ley nos muestra que en la naturaleza no hay líneas rectas, sino una constante desviación de fuerzas que recibe alimentación externa.

En relación con el eneagrama, esta ley nos indica que todos en nuestro interior poseemos la esencia de los nueve tipos, pero por razones que se esconden en el pasado, nos hemos quedado estancados en un determinado tipo. La manifestación plena de nuestras potencias sólo se cumplirá cuando aceptemos estas “ayudas” y hagamos saltar el cerrojo que nos mantiene encerrados en el círculo vicioso de acción-reacción de nuestra personalidad.

Los alquimistas buscaban la quintaesencia , que se asociaba a la Piedra filosofal. Esta quintaesencia, significaba la purificación de todos los aspectos subconscientes que dirigen de forma oculta nuestra vida y el resurgir de una nueva conciencia. Su símbolo era la estrella de seis puntas (conocida como el Sello de Salomón), que representa la acción armónica de los triángulos que simbolizan el azufre y el mercurio, lo masculino y lo femenino, la acción y la recepción. Desde el punto de vista psicológico, se refiere al conocimiento de nuestras motivaciones.

SUBIR