ORÍGENES

Los orígenes del eneagrama se remontan a más de dos milenios atrás en el tiempo; no obstante, su utilización como sistema iniciático entronca con las tradiciones de transmisión oral entre maestro y discípulo.

Fue en la primera mitad del siglo XX que George Gurdjieff (1877-1949) lo introdujo en Europa y lo utilizó en su escuela del Cuarto Camino, tras haber recibido sus “secretos” de la orden sufí naqsbandi.

Posteriormente, en los años 70, el boliviano Oscar Ichazo y un psiquiatra discípulo suyo de origen chileno, Claudio Naranjo, aplican el eneagrama al estudio de la personalidad, desde una perspectiva psicológica, y establecen las nueve tipologías básicas, asociadas cada una de ellas a una pasión determinada que, en la mayoría de los casos, degenera en una neurosis particular. Esta neurosis es la que nos aleja de nuestra esencia y por ello mismo de los demás, generando conflictos y tensiones en nuestras relaciones, que se repiten continuamente.

Con posterioridad, diferentes autores han continuado estudiando y desarrollando su aplicación, tales como Don Richard Risso, Helen Palmer, Richard Rohr, A.H.Almas o Eric Salmon, entre otros.

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